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Desde su irrupción cinematográfica a mediados de la década de los 80, la actriz francesa Juliette Binoche se ha erigido como una de las intérpretes más reclamadas dentro del cine de autor europeo, colaborando con algunos de los directores más reputados dentro de este ámbito en películas como ‘Yo te saludo, María’ (Jean-Luc Godard, 1984), ‘Los amantes del Pont-Neuf’ (Leos Carax, 1991), ‘Herida’ (Louis Malle, 1992), la trilogía de ‘Tres colores’ del director polaco Krzysztof Kieślowski, compuesta por ‘Tres colores: Azul’ (1993), ‘Tres colores: Rojo’ (1994) y ‘Tres colores: Blanco’ (1994); ‘Caché (Escondido)’ (Michael Haneke, 2005), o ‘Nadie quiere la noche’ (Isabel Coixet, 2015).
Además, la actriz también ha hecho carrera en Hollywood, realizando filmes de un carácter más comercial. Su periplo americano comenzó con ‘La insoportable levedad del ser’ (Philip Kauffman, 1988), donde compartió pantalla con Daniel Day-Lewis; y más tarde apareció en otras dos películas de gran éxito en Estados Unidos: en el ‘El paciente inglés’ (Anthony Minghella, 1996), Binoche dio vida a Hana, una enfermera franco-canadiense que cuida al personaje protagonista interpretado por Ralph Fiennes en un monasterio italiano abandonado, y su interpretación fue merecedora del premio Oscar en la categoría de Mejor actriz de reparto. Menos de un lustro más tarde, la actriz francesa interpretó otro de sus papeles más recordados en ‘Chocolat’ (Lasse Helsström, 2000), donde asumió el papel de Vianne Rocher, una mujer soltera que llega junto a su hija a un pequeño pueblo francés, donde despertará los anhelos más profundos de sus habitantes a través de los dulces que prepara en su flamante chocolatería. Aunque el papel le hizo obtener su segunda y hasta la fecha última nominación al Oscar, en esta ocasión en la categoría de Mejor actriz principal, esta vez Binoche tuvo que volver a casa con las manos vacías.
Sin embargo, esta sólida carrera cinematográfica ha hecho que la actriz se convierta en un referente, todo ello gracias a un estilo elegante y naturalista, capaz de dotar de una gran profundidad psicológica a todos sus personajes. Además, su enorme versatilidad le ha permitido transitar entre géneros muy diferentes, y también pasar de un enfoque más autoral a producciones con una mirada más comercial.
Por ese motivo, la periodista mexicana Adela Micha se interesó por saber cuáles eran sus referentes interpretativos durante una entrevista concedida a su programa, ‘La entrevista de Adela’ en octubre de 2014: “Para mí hay tres actrices que son un punto de referencia: Anna Magnani, Gena Rowlands y Liv Ullman. No tengo palabras para describir sus trabajos. Ves el alma, lo ves todo, cualquier cosa… Todo. Y todas ellas tienen una generosidad increíble, y no se están defendiendo con ningún arma”. Tras estas declaraciones, Adela Micha le comentó: “Eso es lo que nos pasa cuando te vemos a ti en una película. Eso es lo que pensamos y lo que sentimos. Que estás desnuda frente a todos nosotros, porque te podemos ver el alma”. A lo que la actriz francesa contestó: “Ese es el verdadero desafío: preguntarte cómo desnudarte frente a la cámara”.















